Kei y Amane

Atención: Contiene spoiler

*PERSONAJES*

Kei es un chico estudioso, tranquilo, estricto y amable.

Amane es una chica amable, sociable, alegre y algo despistada.

Esta historia se desarrolla en la era Taisho (de 1912 a 1926). Una era de transición, de ahí que hubiera una mezcla entre lo moderno y clásico en Japón.

Puse en asteriscos los pensamientos de Amane.

Si no has terminado el juego (o mínimo la ruta de Kei) no lo leas.

*HISTORIA*

Todo comienza cuando Amane es llevada a la fuerza a la capital por ordenes de su medio hermano. Al llegar con él, le pide que aprenda etiqueta y modales para que no le avergüence (es princesa, pero solo había vivido en el campo). Le menciona que tendrá un tutor de idioma y baile, así es llevada a su habitación.

Amane se siente sola y usada, vista como un objeto pues su hermano no está ahí para ella; Además piensa que mientras él no la había necesitado, la dejó viviendo en el campo, pero ahora que sí, la lleva de regreso al palacio.

Así llega el tutor y se sorprende al ver que no era mucho mayor que ella, al entrar se comporta muy formal con una sonrisa en su rostro, pero al irse el sirviente y les deja solos, quita su sonrisa. Ella se presenta algo temerosa por su cambio de comportamiento, mientras que él se presenta fríamente mirándola de arriba a abajo:

– Es molesto enseñar a estudiantes de segunda categoría. Sin mencionar que es una pérdida de tiempo.
– Una… ¿molestia?
– ¿Cómo se supone que haré de una campesina como tú en una fina dama?
– ¿Qu…?!
– Haré lo mejor que pueda ya que es una orden pero… será difícil.
Esto le hace enojar
– ¡Qué grosero! Si, fuí criada en el campo, pero no sabes nada de mi, así que…
– Puedo decirlo con solo verte. En realidad, el hecho que seas hermana de él me molesta. Entiendo que soy prisionero aquí. Así que seguiré cualquier loca idea que su majestad me ordene.
– ¿Prisionero? ¿Qué quieres decir?
– ¿Qué? ¿Además de campesina eres tonta? Será más difícil de lo que creí.
– ¡No pregunto por la definición! ¿A qué te refieres con qué eres prisionero? *Un prisionero no andaría por ahí con tan finas ropas*
– Déjame explicarte mi dulce e ignorante princesa, quizás no lo sepas, pero los prisioneros no solo son tipos encerrados en celdas. Podrían lucir libres por fuera, pero tienen sus manos encadenadas.
– ¿Pero cómo? ¿Eres de otro país?
– ¿Otro pais? (ríe) Que pregunta tan divertida. Tu hermano lo borró del mapa hace tiempo.
-¿Qué?
Ella no se lo podía creer, pero tampoco creía que él le mintiese.
– Déjame decirte que tipo de hombre es tu hermano.
Él cuenta su historia y menciona que su país fue destruido hace 8 años por su hermano. Su padre y madre (rey y reina del país) fueron asesinados, siendo él, el único de la realeza vivo. Así se lo llevaron al país y su hermano (de Amane) le dijo que él lo cuidaría. Dice que aunque fue traído como huésped, su vida ha sido un infierno.
– ¿Algo más que preguntar? Si no las hay, tus clases empiezan por la mañana. Déjame decirte que ya que te estoy enseñando, no quiero más que resultados perfectos.
– Perfectos… es mucho pedir…
– ¿Qué? ¿Hay un problema con ello? ¿No lo puedes hacer? No puedo creer que empieces a llorar antes de empezar.
– Nunca dije que no podría hacerlo.
Ella le miró de forma desafiante lo que le sorprendió a él.
– Oh, qué princesa tan terca. Será mejor que no te pongas a llorar después.
Él estaba apunto de retirarse y Amane le llama para preguntarle como debería de referirse a él. Ella le menciona que si debería llamarlo por su apellido pero Kei menciona que es muy formal y que lo llamara como deseara.
– Umm, entonces… ¿Kei?
– …
Él se apena por esto
– ¿Cómo puedes llamar a alguien mayor por su primer nombre? Tengo 18. Dos años mayor que tú.
– Oh, l-lo siento. Entonces…
Él suspira
-Está bien.
– ¿Eh? Pero…
– Dije que podrías llamarme como quieras, pero eso significa que puedo llamarte como quiera también.
– Claro. *Es mejor que ser llamada “Princesa” todo el tiempo.*

Así sus clases inician la mañana siguiente y como él mencionó, no se la dejaría fácil, bastante estricto. Mientras hacía sus ejercicios, Amane piensa que él es un chico estudioso, que seguramente él no sería mala persona, este pensamiento le hace sonreír; Pero obviamente, él la regaña por andar fantaseando, así él hace que se tome un descanso.

Al estar tomando el té, Amane le pregunta sobre su país e inician a charlar. Entre eso, Kei mencionó que en su país se podía ver el mar desde cualquier ángulo:

– Nunca he visto el mar…
– No lo puedes ver desde el palacio, pero lo verás desde un lugar alto de la ciudad.
– *Entonces no lo podré ver mientras esté encerrada aquí*
Ella da una cara decepcionada y él le anima a su manera.
-Lo verás algún día. Hay muchas oportunidades de que lo veas en barco. Aunque es imposible para mí.
– ¿Por qué no puedes ir?
– ¿Es una broma? Un prisionero no puede salir fuera. Viviré y moriré en este país.
Ella se da cuenta que no debió mencionar aquello y se queda callada
– *Kei dijo que vivirá y morirá como prisionero, pero ¿Qué hay de mí? Probablemente viviré bajo las ordenes de mi hermano. Él decidirá donde vivo, que hacer y no puedo decir nada al respecto. Duele que mi hermano solo me vea como una herramienta*
– No pongas esa cara. Harás que tu té sepa mal… Escucha, si vas a hacer un gesto, que sea una sonrisa.
– ¿Una sonrisa?
– Sí, te hará sentir mejor y también es un arma muy poderosa. Si quieres sobrevivir debes actuar con ingenio y carisma. Mucha carisma te hará ver como una tonta y mucho ingenio hará mantener a los demás alejados.
Ella se molesta
– *Suena como si tuviera que actuar como una muñeca* ¿Eres tú uno de esos hombres?
– ¿Cuál es el punto de preguntarme eso? Un día necesitaremos de la inteligencia de las mujeres. Recolecta conocimiento lo más que puedas hasta que el día finalmente llegue.

Las clases siguen. Para esa noche, ella pone a prueba con un sirviente lo que él le mencionó de la sonrisa, lo que termina funcionando. Al siguiente día, Amane se la pasa sonriendo a todos (para ser aceptada de mejor manera en el palacio) y en las clases con Kei, él le regaña:

– No aprendes. No soy como los demás. Además, no hay forma en que caiga en mi propio truco. Sé reconocer una sonrisa calculadora.

Ella no lo hacía con ese propósito, sino de intentar mejorar el ambiente, pues deseaba ser su amiga, aunque tenía en cuenta que él era enemigo de su hermano y odiaba el país. Empiezan a hablar sobre baile y Kei explica todo lo que debería saber mientras le muestra algunos pasos de baile, ella se apena por la cercanía entre ambos.

– …Y podrías caer. Hey, ¿Me estás escuchando?
– ¡E-Estoy escuchando! Pero, eh… es un poco vergonzoso…
– ¿Qué? T-Tonta. Es solo una práctica. ¡Deja de apenarte! ¡Es contagioso!
– Lo siento…no estoy acostumbrada.

Él se separa y decide retomar las clases de lenguaje, aunque ella le pide tomar un poco de té antes. Kei va por la bandeja dejada por la sirvienta, sin embargo, al estar a punto de servir el té, nota que algo no está bien. Él da la excusa de que había un insecto en el té y decide ir él mismo por más.

Por la noche, ella sale a pasear al jardín, pero escucha ruidos mientras se esconde y ve que Kei está alegre con un perro callejero:

– *No sabía que podía sonreír de esa manera… Es diferente de la sonrisa falsa que el dio cuando nos conocimos y la mirada perpleja que me da todos los días. Ver su mirada amable me pone feliz y un poco triste. Dudó que él me pueda ver de esa manera…*

Así ella decide irse del lugar, sin embargo hace más ruido del esperado:

– ¿Qué haces aquí a esta hora?
– Eh.. Lo siento. Solo caminaba un rato por aquí y…
– …¿Estas caminando por aquí sin un guardia?
Él la miro sospechosamente, ella se sintió apenada porque la sorprendió observándolo.
– Apuesto que tu hermano te envió para espiarme.
– ¿Espiar? No, nunca.
– Quién sabe. Nadie en este país confía en mí después de todo.
– ¡Eso no es cierto! Yo confío en ti. *Sé que no conozco a Kei por mucho, pero sé que es una persona confiable, no me gusta que diga que nadie confía en él*
Él quería decir algo, sin embargo, se mantuvo en silencio un momento.
– De cualquier manera, regresa a tu habitación. ¿Qué clase de dama deambula por la noche?
– Está bien, pero… ¿Qué hay de ti?
– Yo también regreso.
Él camina de regreso mientras ella le sigue hasta el palacio.
– Buenas noches, Kei
Él se detiene y la mira
– Un consejo: No bajes tu guardia con los demás, incluyéndome. Recuérdalo si quieres sobrevivir aquí.

En los días siguientes, Amane siente que Kei se volvió más frío con ella desde aquél día en el jardín. Ella había intentado hacer algo pero siempre se iba tras terminar las clases.

– *¿No hay manera de que seamos amigos? Quiero que lo seamos pero… no sé que hacer. Mis únicos amigos fueron los niños vecinos. Para ser honesta, no sé como hacer amistad con chicos de mi edad. Con los niños pequeños, ello son felices mientras juegues con ellos.*

Así, se le ocurre la idea de acercarse a Kei mediante juegos. Al siguiente día así lo hace y detiene a Kei antes de irse:

– Me preguntaba si estabas libre ahora.
– ¿Por qué?
– ¿Por qué? Um… bueno… recordé algo que solía jugar de niña y creí que te gustaría jugar conmigo.
– ¿Qué?
– ¿No estás interesado, verdad? Lo sabía…
– (suspira) Eres tan despreocupada…
– N-No soy despreocupada. La vida del palacio es muy sofocante.
– ¿Ah, sí? Bien.
– ¿E-En serio? ¡Gracias Kei!
Ella intentaba no sonreír después de lo que le había dicho Kei hace tiempo, de que no sonriera porque le molestaba, esto mientras Kei le observaba.
– Lo siento, intento no sonreír…
– Eso no es lo que…. olvídalo.
Kei se quedó callado mientras Amane sacaba los juguetes que había hecho; Ella le da dos opciones para jugar, mientras él dudaba
– ¿Cómo juegas con estos?
– ¿Eh? ¿No has jugado estos juegos antes?
Él se apenó y le dio excusas.
– De niño estaba muy ocupado estudiando, no tenía tiempo para jugar.
– Oh. Bueno, quizás no habían de estos juegos en tu país.

Así Amane le da una pelota y empieza a enseñarle a jugar; Kei se enojaba porque no lograba hacerlo bien; En una de esas ella intenta ayudarle corrigiendo su posición lo que hace que se toquen las manos, Kei se desconcentró e hizo que la pelota cayera al suelo y se apenara.

– ¿Q-Qué estás haciendo?
– ¿Eh?
– ¡Incluso si eres solo una dama en entrenamiento, no deberías tocar las manos de un hombre tan descuidadamente!
– ¿Eh? Pero nos tomamos de la mano en la práctica de baile…
– ¡Lecciones y vida diaria son cosas diferentes!
Ella no entendía porqué estaba tan enojado.
– Lo siento, siempre lo hice en mi hogar…
– ¡¿H-Hacías este tipo de cosas en el campo?!
– Bueno, tenía contacto con niños pequeños si se herían.
– ¿Qué? ¿Niños? Oh… entiendo.. Espera, ¿Significa que me estás tratando como a un niño? ¿¡Soy mayor que tú, sabes?!
– Lo sé, no intento tratarte como a uno… *Sí, es lindo, pero seguro se enoja más si se lo digo*
– (suspira) De cualquier manera, ¿Qué es lo divertido de este juego? Solo es lanzar una pelota en círculos.
– *¿Está diciendo que no es divertido porque no lo puede hacer?*
Ella recordó que había un niño que odiaba perder, justo como Kei. Así que intentó darle ánimos para que lograra su objetivo, diciéndolo que si unos niños podían, él también. Kei al final termino accediendo. Después de prácticar lo logró:
– ¿Estoy mejorando, no?
– Si, eres muy bueno. Sabía que podías hacerlo Kei.
– Hmp, obviamente.
– Ahora te enseñaré la canción que va mientras lanzas la pelota.
– ¿Eh? Lanzar al ritmo de la canción; Podríamos usarlo también para bailar.
– *Kei siempre tan estudioso*
Así le muestra como debe ser mientras juega.
– Eres una experta en esto. ¿Está canción es de tu villa?
– Sí, mi mamá me la enseño. Cuando lloraba porque no tenía amigos, ella me enseño el juego y empecé a jugar con los niños.
– ¿La reina? ¿Sigue viviendo en la villa? Es raro que vinieras al palacio sin ella.
– Ella murió cuando era niña. Además, aunque era mi mamá, no lo era de mi hermano.
Kei se sorprende.
– Soy una total extraña para él.

Ella recuerda que en su infancia, su hermano era bueno, pero ahora todo había cambiado. Amane explica a Kei que dos personas la cuidaron y cuando se sentía sola, cantaba esa canción. Al escucharle, él le pide que le enseñe a jugar el otro juego que le mencionó y así lo hace. Kei la acompaño hasta que fue la hora de cenar, Amane sintió que se habían acercado, al menos un poco.

Un mes después sus clases siguen y solo una vez consigue reunirse con su hermano, pero para revisar como va en sus modales y demás. Al otro día, ella se siente enferma lo que hace que su clase sea cancelada y se tome el día, pero aún así, Kei va a visitarla y ver su estado.

– ¡Kei!
– ¿Cómo te sientes?
– Bien… disculpa por cancelar la lección de hoy.
– Eso no importa. ¿Qué sucedió? ¿Comiste algo raro?
– No… ¿crees que comí algo raro del suelo?
– No me refiero a eso, tonta. Hablo sobre algo raro en tus comidas…
– No, no había nada de eso.
– Bien, no te preocupes. Solo recuperate pronto.
– *Las palabras de Kei son frías, pero puedo escuchar la amabilidad en su voz.* Kei… gracias por preocuparte por mí.
-¡¿Qu-?! Solo estoy preocupado porque perderás tus lecciones. Deja de decir cosas tontas y ve a dormir.

Él estaba a punto de salir pero Amane le detiene y le pide que se quede. Él acepta con la condición de que estará con ella hasta que Amane duerma, así vuelven a charlar sobre el país de Kei y su arte. Él le comentó de un artesanía llamada “Luna de agua” que es una bola de vidrio pero con color dentro.

– Es grandioso. Me gustaría ver una… Oh, pero… *Mi hermano destruyó su país*
Kei entendió porque el repentino silencio y se calló, pero después volvió a su estado normal.
– Te mostraré una si tengo la oportunidad, pero no seré capaz de darte una.
– ¿Qué quieres decir?
– Una “Luna de agua” es un regalo con un significado profundo. Para resumirlo, muestra que te agrada alguien. El color de adentro depende de la relación. Amarillo para la amistad, azul para amor familiar, rojo para el amor romántico.
– Oh… *así que el color refleja los sentimientos*
– Solo puedes dar una “Luna de agua” si sientes algún tipo de afecto hacia ellos. En otras palabras… nunca tendrás una de parte mía. ¿Entendido?
– Entendido.. pero no tienes que decirlo con esa sonrisa en tu cara. *Sé que nunca le agradaré a Kei, pero… me siento mal cuando lo dice de esa manera. Parece que me dijera que no importa cuanto me esfuerce en ser amigos, no funcionará.* En serio… ¿estás en contra de que seamos amigos?
– No es que esté en contra… es solo que no hay necesidad de que lo seamos.
– *¿Eh? Porqué me siento tan triste? Mi corazón… duele. No es culpa de él. Es la mía por elevar mis esperanzas, tiene sentido que me sienta herida*
– No ganarás nada entablando amistad conmigo. Además, es mejor no dejar cabos sueltos cuando dejes el país.
– … *Puede ser verdad, pero…*
– Ya hablé demasiado, a este ritmo no dormirás. Vamos, tápate.
Ella finalmente pudo mirarle y vio que no estaba enojado, por el contrario, parecía desolado.
– ¿Ya te vas?
– No me mires así, te dije que estaré hasta que duermas, así que apresúrate y duerme.

Ella hizo caso y al intentar dormir, recordó a su madre que le tocaba el cabello cuando estaba enferma y en ese momento, Amane sintió el mismo tacto, alguien le tocaba el cabello.
– *¿Eh? ¿Es la mano de mamá? No… ¿Kei? No puede ser…*
– Siempre te presionas tanto. No tienes que preocuparte… por mi. Sólo preocuparte por ti. Nunca me enamoraré de ti… no estaría bien.
Ella notó que le dejaron de acariciar el cabello y sintió algo “suave” en su frente, lo que hizo que despertara completamente y al hacerlo, vio a Kei bastante cerca lo que le hizo apenar a él.
– ¿E-Estabas despierta? ¡No es justo pretender que dormías!
– ¿Pretender? Kei, ¡Tuve el mejor sueño!
– ¿Qué? ¿S-sueño? ¿Qué tipo de sueño?
– Alguien acariciaba mi cabello con su mano y entonces…
– E-Eso… ¡No es lo que tu crees!
– ¿Eh?
– ¡Es un hechizo de mi país! Las personas tocan sus labios para quitar los dolores y hacerlos sentir mejor! ¡Eso es todo!
– ¿Hechizo? ¿No fue sueño? Entoces, lo que sentí en mi frente fue…
Así los dos terminaron apenados (en especial él), lo que hizo levantarse e ir directamente a la puerta.
-Hey, Kei…
– ¡Estabas soñando! Todo lo que dije fue parte del sueño! ¡Regresa a dormir!

Amane se queda ahí pensando en lo ocurrido. Al siguiente día, Kei se tomó el día libre pues iba a ver una película. Ella estaba triste porque no podía salir del palacio, Kei se sintió mal por ella a su manera (se enojó) y le dijo que si hacía sus deberes, él le traería algo de la ciudad.

– ¿En serio?
– En serio. Así que mejor estudia en tu habitación. ¿Puedes hacer eso?
– ¡Por supuesto! Gracias Kei.
– (sonríe) Eres tan codiciosa. ¿Estás emocionada por tener un regalo?
– ¡Sí, muy emocionada! *Es emocionante pensar todas las cosas divertidas que hay en la ciudad, pero no es el regalo lo que me emociona. La mejor parte es que Kei está haciendo algo por mi…*
– De verdad eres una niña. No dejes que tu emoción te distraiga de tus estudios.
– Lo intentaré.
– Me voy. No estés fuera por tanto tiempo.
– ¡Nos vemos después! Cuídate.
Kei se sorprendió por sus palabras y volteó a verla.
– *¿Dije algo raro?* ¿Qué pasa Kei? ¿Olvidaste algo?
– No… no es nada. Nos vemos.
Kei apresuró el paso, pero estaba feliz pues era la primera desde hace mucho tiempo que alguien lo despedía.

Así pues, ella hizo sus deberes y espero al regreso de Kei, sin embargo, le trajo bastantes cosas:

– No sabía que te gustaba, así que pregunté recomendaciones sobre lo que le gusta a las chicas de tu edad.
– Y tú…. ¿Les compraste todo?
– No pude decidir. ¡Es tu culpa por no decirme lo que querías!
– *¿Eso es mi culpa? Pero…* (sonríe) Gracias Kei. Estoy feliz.
– C-Claro que debes estarlo. Me tomé la molestia de comprar todo esto para ti.

Ella abrió los regalos emocionada pues nunca le había regalado nada, entre los regalos encontró una muñeca que le gustó en demasía.

– Una muñeca es infatil, pero creí que te gustaría este tipo de cosas…
– ¡Sí, gracias! Es muy linda.
– Había de diferentes tipos, pero escogí la que más se parecía a ti.
– ¿A mi?
– ¡N-No lo malinterpretes! No quise decir que parezcas una muñeca o algo así. ¿Entendiste?
– Lo sé. No soy tan linda, pero gracias. Estoy muy feliz.
– Eso no es lo que quise… Ah, ¡Olvídalo!

Así sigue abriendo sus regalos y le pregunta por como es la ciudad mientras él le explica. Ellos terminan haciendo una promesa de que algún día él le invitaría a tomar la bebida favorita de Kei.

Dos meses después, ellos siguen sus clases mientras es puesta a prueba con un examen. Ella le pide libros de historia para seguir mejorando, Kei se sorprende de que Amane lea ese tipo de cosas, ella explica que es algo que el anciano (que cuidaba de ella) hacía, y ella lo mismo.

– Mi primer amor… o mejor dicho, el primer hombre que admiré fue él. Era inteligente, amable y lo quise mucho. Quizás fue porque mi padre no estaba, pero me gusta las personas amables como él.
– Hmm… ¿intentas burlarte de mi?
– ¿Qué?
– Eres una niña. Eso no es estar enamorado.
– ¿Qué hay de ti, Kei? ¿Te has enamorado alguna vez?
Él sonrío burlonamente antes de responder.
– No soy como tú. Tengo dieciocho, he pasado por esto del romance y no como tu amor infantil.
– ¡Oh!… ¿En serio?
– Suena como si no me creyeras. ¿Hay algo raro en mí para no enamorarme?
– T-Te creo… *Pero por alguna razón, mi corazón duele, no es porque Kei sea más maduro…*
– Pero eso fue hace tiempo en mi país. Es imposible que me enamoré de alguien de aquí…
– Oh… *Me pregunto si este país mató a la persona que quería* ¿Cuál es tu tipo, Kei?
– ¿Por qué no me dices el tuyo primero?
– Eh… bueno, me gustan las personas amables y gentiles. No me llevo bien con gente atemorizante.
– ¿Amable, eh?
– Tu turno
Kei se encogió de hombros y contestó con desgana
– Me gustas las chicas listas e inteligentes con pensamiento propio, pero que no sean egoístas y además sean limpias e independientes.
– *¿Qué clase de chica se ajustaría a esos estándares? Yo no definitivamente*
Kei se fue por unos libros para seguir con los estudios.

Tiempo después, ella estaba feliz viendo un florero de porcelana con rosas dentro que el jardinero le había dado. Amane quería mostrarle a Kei en cuanto llegara, sin embargo, al llegar Kei estaba molesto.

– ¿Qué pasa Kei? Te ves enojado.
– No lo estoy.
– ¿En serio?
Ella lo llevó del brazo a la ventana.
– ¡Mira que hermosas rosas! Las obtuve del jardinero del palacio en mi paseo…
– Lo sé. Ví cuando sucedió.
– ¿Lo hiciste? ¿Cuándo? Oh, sí. Tu habitación da hacia el jardín de rosas.
– Sí, pude oír tu voz emocionada incluso si no quisiera. ¿Rosas rosa, eh? Quién te las dio fue el hijo del jardinero. ¿Conoces el lenguaje de las flores?
– ¿Lenguaje de las flores?
– Sí, para esas flores. Supongo que no.
– No. Oh… ¿Debería investigar?
– No, olvídalo. No tienes porqué saberlo y no es importante para que lo investigues. (sonríe) Parece que él no esperaba que fueras tan lenta.
– ¿Lenta?
– Olvídalo… De cualquier manera, dejame decirte algo.
– ¡Muy bien! *¿Hice algo mal? No creo que haya hecho algo para ponerlo molesto, pero la formalidad en su voz me hace pensar que lo hice*
– Estás demasiado sonriente con los demás.
– ¿Qué?
– Has estado sonriendo demasiado estos días. Alguien se dará una mala idea si intentas ser amigable con todos.
– Eh… lo siento. *¿Qué quiere decir con que se dará una mala idea?*
– Escucha, no puedes sonreír siempre o perderá su significado. Incluso te puede dar resultados negativos. Además, sonreírle a un chico le envía mensajes contradictorios.
– Pero… tú me dijiste que sonreír es como un arma.
– S-sí, dije eso. Pero no es lo que quise decir. Es sobre cómo lo usas.
– Entonces, ¿Quieres decir que no debo sonreír mucho?
– Bueno… hacerlo con moderación es importante. Solo ten cuidado de no dar esperanzas a los chicos.
-¡Entendido! (sonríe)
Amane al darse cuenta de su sonrisa, intentó esconderla.
– ¡T-Tonta! Te dije que no sonrieras mucho (suspira) Como sea. Solo no olvides lo que te dije.
– Lo siento. Seré cuidadosa. ¿Hm..?
Amane notó que Kei había mirado a otro lado, y no se veía molesto. Así pues al estar a punto de iniciar sus clases, fueron interrumpidos por su hermano:
– Siento interrumpir su lección. Solo tomará un minuto.
– ¿Necesitas algo de mí?
– Estoy seguro que recuerdas que revisé tus modales el otro día. Ya que lo hiciste bien, decidí darte un regalo.
Él da paquete a Amane y ella agradece.
– Parece que los dos se llevan bien.
Su hermano miró a Kei:
– ¿Qué piensas? ¿Mi hermana es buena estudiante?
– (sonríe) Sí, trabaja duro. Hace un buen manejo del lenguaje extranjero y practica a menudo en su baile.
– *Kei sonrío de la misma forma que lo hizo conmigo al inicio. Es una falsa sonrisa*
– Es bueno saberlo, sin embargo… te casarás pronto, así que ten cuidado de no difundir raros rumores que puedan ir en tu contra.
– ¿Qué clase de rumores?
– Ya sabes. Como el hecho de que te lleves muy bien con tu tutor.
– ¡E-Eso es…!
– Por supuesto, es importante respetar a tu profesor. Pero hay algunos en lo que se puede confiar y otro no. ¿Necesito decir más?
– No…
– Me disculpo por interrumpir su lección. Hasta pronto.
El deja la habitacipon.
– Ese imbécil no dijo mi nombre ni una sola vez… Apuesto a que no lo recuerda.
Amane abre el regalo y resultó ser una vajilla de plata.
– ¿De plata**? ¿Se dio cuenta?

Así finalmente iniciaron las clases. Al pasar los días, Kei volvió a alejarse de nuevo de Amane, debido a las palabras del hermano. Ella se sintió triste por ello, así que, también dejó de hablarle fuera de la habitación pues no quería molestar y las clases se volvieron algo incómodas.

Al llegar su sirvienta para llevarle su té y galletas, aunque Kei era el encargado, estaba ocupado. Amane mencionó que desde hace mucho tiempo ella no comía galletas y que solo comía dulces que le dejaba, sin embargo, su sirvienta mencionó que siempre le dejaba galletas en la bandeja. Ella (su sirvienta) se tensó al saber eso y Kei llegó rápidamente a la habitación para ser él quién sirviera el té a Amane.

– ¿Kei? ¿Qué pasa? *Está sonriendo pero su mirada luce seria*
La sirvienta se va y Kei le trae los dulces que ella siempre comía. Amane le pregunta por ellos y menciona que, como Amane nunca sale a la ciudad, quería que probara esos dulces.
Los dos continuaron su plática y ella se alegro de que volvieran a charlar tan bien como antes.
– ¿Te gusta cocinar Kei?
– Bueno… no lo odio. Pero que sea bueno o no, es otra cosa.
– Yo igual. Me gusta cocinar, también. *Me alegra encontrar algo en común. Quiero saber más de lo que le gusta a Kei. Sería grandioso si Kei y yo nos gustaran las mismas cosas* Me alegra saber algo que te gusta…
– ¿Qué me gusta?
La expresión de Kei se tensó y se puso pálido.
– Sí, quiero saber más de ti. ¿Te gustan los perros?
– ¿… Por qué?
– ¿Eh? La otra vez te vi con un cachorro en el jardín el otro día, así que pensé que te gustaban los perros…
Kei se molestó al oír aquello.
– Así que lo sabías… ¿Es alguna clase de borma?
– ¿Qué?
Kei la tomó de la mano y la levantó mientras la sujetaba de las muñecas fuertemente. Él le menciona que la razón por la que estaba ocupado era porque buscaba al perro, pero vio que su hermano lo tomó y seguramente lo mató.
– ¿¡No se me está permitido que me gusten cosas?! ¿¡No tengo ese derecho!?
– Yo solo quería… saber más de ti y de lo que te gustaba…
Kei menciona que lo que le gustaba era su país, todo lo que conformaba tal, su gente amable.
– …Quiero a mi padre y madre. Quiero a las personas que me criaron. ¿Y quién fue quien me lo quitó? Este país y ese imbécil me quitó todo lo que atesoraba… esta vez no es diferente.
– *Kei está sonriendo, pero como si estuviera llorando. No puedo llorar, no tengo el derecho…*
Kei se dio cuenta de lo que causaba y le soltó. Le dijo qué debería estudiar y se fue de la habitación.
– *Si eso es verdad… ¿Se ha retenido todo este tiempo? Quizás el siempre me odio. Él solo se contenía…* Lo siento Kei… Lo siento mucho * Sé que disculpándome no lograré nada. No importa cuantas veces lo haga, no traerá de vuelta todo lo que él perdió y no hará que me perdone, pero me siento mal por él*

Él acudió una semana después de su discusión, y aunque hablaron un tanto de lo que ella había estudiado en tal semana, se quedaron en silencio pues no había más que decir. Él pregunta como ha ido en su baile, ella muestra lo que ha practicado y al ver que no lo hace bien, práctica con ella.

Como era de esperar, ella está nerviosa por estar cerca de él y tropieza, pero Kei la atrapa y cae sobre él:

– Lo siento mucho, Kei
– Te dije que estoy bien. Contrario a ti, puedo soportar algo como esto.
-Pero estuve arriba de ti, así que debí estar muy…
– ¿Qué?
– Muy pesada… ¿verdad?
– ¿Qué? …Ah, sí, estabas muy pesada, me dolió más que caer en la alfombra.
– ¡¿Qué?! ¡No puede ser…! Quiero decir, no soy precisamente ligera, pero…
Él sonrió y le apretó las mejillas
– Tonta, estoy bromeando. Eres muy ligera, iba a preguntarte si has comido bien.
Él la alejó rápidamente, Amane decidió disculparse por lo de aquél día.
– Eh, Kei… sobre el otro día…
– Lo lamento, te ataqué aún sabiendo que no era tu culpa…
– No… ¡no tienes que disculparte! Soy la única que debe disculparse. Lo que le hizo este país a Yako y a ti es imperdonable y disculparse no arreglará nada, pero… *Incluso si me disculpo, no puedo regresarle lo que ha perdido.* Lo siento mucho...
Ella volteo su cara con lágrimas en la cara. No quería que le viera llorar.
– Mírame.
Ella le miró y le apretó su mejilla mientras reía.
– ¿Por qué tienes esa cara triste, tonta? La modestia femenina no te queda.
– ¡Qué malo! *Sé que Kei solo está siendo amable conmigo y su alegría es solo una fachada. Se ve muy triste…*
– Olvida lo que pasó aquél día y yo lo haré también.

Así deciden seguir con la práctica del baile. Kei le comenta que el día del baile se acercaría y sería su debut; Estaría en la mira de todos. Ella se estresó al oír aquello.

– ¿Podría estar a tu lado?
– No lo creo. Quiero decir, tu futuro esposo podría estar ahí. Además, dudo que tu hermano me deje. Él fue quién dijo que no fuéramos amigables hacia el otro.
– *Es cierto… no se supone que debo acercarme a Kei, me duele pensar sobre ello*
– No te preocupes, me encargaré de que lo hagas bien. No serás la única regañada si lo arruinas.
– Está bien…
Kei tomó su mano para volver a practicar
– *Podemos estar cerca físicamente, pero los sentimientos cálidos de Kei se sienten lejanos.*

Días después, el palacio parecía estar muy ocupado y Amane dedujo que era por el baile. Aunque estos dos charlaban bien, ella se dio cuenta que Kei trataba de controlarse con ella desde el día que hicieron las paces, Amane no entendía el porqué. Así empiezan a hablar del vestido de baile.

– Me alegra que te haya gustado. ¿Cómo es?
– Bueno… (sonríe) ¡Es un secreto!
– Pareces feliz.
Kei rió y al darse cuenta de lo que hacía volteó a otro lado.
– *Kei ha estado actuando raro últimamente… Pareciera que esté sufriendo, no sé como explicarlo. Podría ser mi imaginación*
– Bueno, esperaré a verte con el vestido ya que te pone muy feliz.
Kei lo dijo en tono burlón, pero Amane se puso feliz de que él esperara verla.
– Solo observa. Me aseguraré de que mi baile sea tan lindo como mi vestido.
Al verla sonreír, Kei se avergonzó haciendo que volteara a otro lado. Así siguieron practicando hasta el anochecer. Amane se dio cuenta que algo raro pasaba y al oír a algunos sirvientes, se dieron cuenta que cierta parte de la ciudad estaba en llamas.

Kei la apresuró a dormir pero ella le detuvo tomándole la mano.

– Quiero… que estes mi lado.
– Confias demasiado en un hombre que estará en tu habitación por la noche. ¿O es que quieres que esté aquí para que haga algo?
Kei le tomó la mano y le sonrío.
– *A pesar de lo que dijo, se veía como un niño perdido buscando ayuda. Quería depender de alguien, pero no quería que nadie supiera sus debilidades. Parece un niño pequeño que no sabe que hacer. No puedo dejarlo solo* Tú nunca me harías eso Kei, eres muy amable.

Así Kei empieza a hablarle de como fue destruido su país, al finalizar, los dos mencionan la soledad en la que habían vivido, pero gracias al otro, ya no se sentían así. Al otro día Amane despierta sola. Al asomarse ve que el incendio ya no está, y se decide a hablar con su hermano para ayudar a la gente del pueblo, sin embargo, él la intimida y le menciona que no hará nada de eso, le hace sentir inferior pues ella no tiene poder para dar tal orden, además que el baile no se iba a posponer. Ella se va frustrada por no haber podido hacer nada por el pueblo y por como le trató su hermano.

Pasan los días y llega el día del baile, sin embargo, ella no está de ánimos por lo que pasó en la ciudad, sabiendo además que había mucha gente sin hogar y ella en una fiesta. Kei va por ella para escoltarla al salón de baile para que no perdiera el equilibrio por sus zapatillas ya que no caminaba del todo bien (además se apenó al verla).

Mientras le escoltaba, Amane notó que aún con zapatillas él seguía siendo más alto entre otras cosas, empezó a notarlo como hombre en pocas palabras, lo que le hacía apenar. Ella estaba nerviosa por el baile, pero Kei le tranquilizó con algunas palabras.

Al llegar al salón, Amane escuchó algunos comentarios crueles sobre lo que pasó en la ciudad, lo que no le hizo sentir bien, Kei decidió traerle algo de beber mientras se acercaba un grupo a ella; Amane no se sintió bien por la multitud y su superficialidad y, aunque quería sonreír de manera falsa como le había enseñado Kei, no funcionaba por su nerviosismo. Kei le terminó ayudando y le alejó de los demás por un momento.

– ¿Recuerdas que me dijiste que una sonrisa es un arma? Pero no pude sonreír… Quería usar lo que me enseñaste pero no pude… lo siento
Sus ojos se llenaron de lágrimas y él sonrío
– ¿Eso es todo? Debes tener muchas cosas en tu cabeza para que estés llorando de nuevo.
Kei le limpio las lágrimas y continuó:
– No te preocupes, lo hiciste bien. Es peligroso sonreír mucho, de cualquier manera… solo deberías sonreír frente a mí.
– ¿Eh?
A ella le confundió las últimas palabras de Kei. Esto le hizo sonreír de alguna manera haciéndola avergonzar por esto último.
– Oh, olvide decírtelo, pero te ves bien con ese vestido.
– ¿Qué? Oh… gracias. Tú también te ves bien. Es un grandioso traje
– Y-Ya veo… tu amabilidad me avergüenza.
Los dos estaban apenados, pero al mirarse empezaron a reír:
– Esto es raro, ¿Qué estamos haciendo?
– Finalmente sonreíste. Deberías sonreír siempre así.
– *Seguramente sonreí… porque Kei está aquí*

Su hermano finalmente presenta a Amane a los demás para iniciar el baile, pero además, también presentó a Kei frente a todos, lo que le dejó desconcertado. Sin embargo, la multitud empezó a criticarlo por ser del país traidor. Kei solo miraba a su hermano y supo que era lo que quería (dejarlo en ridículo):

– Hmp, si tanto quiere que bailemos, le daré lo que quiere.
Aunque Amane no estaba muy segura, Kei le tranquiliza porque después de todo, es con él con quien bailará y no permitirá que falle. Así inician, mientras bailan ella se siente feliz olvidándose de todo lo demás, y terminan el baile de manera perfecta.
– Lo hicieron. Fue fantástico.
Su hermano sonrió y continuó.
– Es una lástima. Si el país de Yako no hubiera hecho eso tan terrible, estos dos probablemente…
– ¿Eh?
– Hacie tiempo, mi padre habría esperado casar a mi hermana con el príncipe de Yako. Pero me temo que eso ya no es posible.
– ¿Kei y yo comprometidos? *Nunca escuché de esto*
Ella miró a Kei, y notó que tenía una mirada incrédula.
Su hermano continuó y mencionó que el ministro de Yako cometió traición y la destrucción del país fue debido a que Yako atacó primero. Sin embargo, Amane notó que todo era mentira por lo que le había contado Kei sobre ese día, Yako nunca atacó.
Los invitados miraron de manera fría a Kei, después de todo, dejó ver a los reyes como ineptos, lo que evidentemente le enfureció a Kei, estaba ofendiendo a sus padres. Él continuó:
– Oh, es muy grosero de mi parte hablar de eventos tristes en un baile. Tengo buenas noticias, el matrimonio de mi hermana ha sido decidido.
– ¡¿Que?! *¡No había oído nada de esto!*

Amane se desmayó por tal noticia. Los días pasaron y el palacio estaba ocupado por la boda y su vestido. Ella seguía con sus clases de idioma, pero se la pasaba pensando en ello, no sabía con quién se casaría. Kei entonces le invitó a un festival en el pueblo, pero le habían prohibido salir del palacio, Kei le dijo que irían por otro lugar, siendo así que se irían a escondidas al anochecer ese mismo día.

Al llegar, lo primero que hizo Kei fue traerle su bebida favorita, justo lo que había prometido hace tiempo con ella. Al estar curioseando por ahí, alguien identificó a Kei, era alguien que él conocía de su propio país. Platicaron un rato y Kei le pidió algo.

Después siguieron curioseando por el festival, hasta que finalmente Kei decidió llevarla a un lugar alto, para que pudiera ver el mar, lo que tanto ella deseaba. Y finalmente, termina dándole un regalo:

– Oh, ¡Qué lindo! ¿Es lo que creo que es?
– Sí, una luna de agua, la especialidad de Yako. Quería que la tuvieras.
– Gracias… estoy tan feliz.
Aunque ella estaba emocionada, el repentinamente se puso triste.
– ¿Qué pasa Kei?
– ¿Recuerdas lo que te dije antes? El color de la luna de agua representa los sentimientos.
El color era rojo, que representaba sentimientos románticos. Amane se sorprendió de saber eso y se puso feliz.
– Lo siento, quería decirtelo antes de que te fueras. Sé que mis sentimientos son un peso para ti.
– Kei…
– Aquél día en el baile, me impacté al oír que estábamos comprometidos, y por primera vez, empecé a odiar a mi país. Si Yako hubiera estado en buenos términos con este país, estoy seguro que nuestro encuentro habría sido bastante diferente. Si hubiera sido así… te habría dicho… que estoy muy enamorado de ti.
– ¡Oh!
Él la abrazó y continuó
– He estado enamorado de ti desde hace un buen tiempo.
– ¿En serio? *¿Cómo es posible?*
– La noticia de nuestro compromiso fue sorprendente, pero… al mismo tiempo, todo tiene sentido. Ahora me doy cuenta que tú eras esa chica.
– ¿Esa chica? *¿Se refiere a su primer amor? Pero creí que era de Yako…*
– Cuando era niño, mis padres me dijeron que me casaría con una princesa de un país vecino cuando tuviera la edad.
– ¿Qué? *Se refiere a mí?*
– Es gracioso ¿no? Mi primer amor fue una chica lejana de las historias de mis padres de la que nuca supe.
– Kei, yo…
Sin embargo no pudo pronunciar lo demás, sentía que no podía, porque todo en su vida iba y estaba siendo controlado.
– Lo lamento, no quería hacerte sentir incómoda. Quería decírtelo antes de que te casaras.
Se separó y se limpió las lágrimas
– Sinceramente, quería hacerte feliz, pero ya no lo podré hacer más… Te seguiré dando lecciones y hacerte una buena dama. Te ayudaré a encontrar una vida feliz.
– ¿Una vida feliz? *¿Aún si no es mi decisión?*
– Estoy seguro que verás muchas cosas hermosas en el futuro. Más de las que conozco.
– ¡Quiero estar contigo! ¡Quiero ver todas esas cosas contigo!
– Me hace feliz el solo escuchar eso. Regresemos, si vamos tarde, descubrirán que te has ido.
Al llegar y despedirse, ella llora:
– *No importa lo mucho que lo quiera, es prohibido y es solo un peso para Kei. No puedo ir en contra de mi hermano. Debo retener mis sentimientos por el bien de Kei y retener este dolor para evitar herirlo*

Días después, Amane avisa a Kei que en una semana sería su boda, esto le deja impactado, sin embargo, le sonríe:

– Oh, felicidades. ¿Te irás en barco, no? Entonces verás el oceano de cerca.
– Sí… *Sé que debo rendirme en mis sentimientos por Kei, pero tengo miedo ahora que se acerca la fecha.*
Ella empieza a llorar por todo esto.
– Lo siento…
– No llores. Sonríe. Quiero que sea feliz.
– Eso es imposible…
– Me siento igual… si mi plan funciona, seremos capaz de estar juntos…

Ella pregunta por su plan y es comenzar una revolución pues la población estaba inconforme, sin embargo, iba a tener que enfrentarse a su hermano. Kei le comenta que pasará si todo va bien:

¿Recuerdas al trabajador de vidrio que encontramos en el pueblo? Me dijo que hay sobrevivientes e intentarán regresar juntos y recontruirlo. Quiero encontrarlos en Yako y regresar el país que mis padres amaron. Si estás dispuesta, quiero que vengas conmigo.
– ¿Yo? *Estaría muy feliz de ir con Kei… pero no puedo decirle que sí. Si voy con él, no sé que le pasará a este país y al otro país con el que fui comprometida*
Ella estaba confundida que no sabía que decir.
– No haré que vengas conmigo. Lo que sea que te haga feliz. Solo dime tu decisión antes de irte y lo respetaré.

Más tarde su sirvienta se la lleva a platicar con otro de los sirvientes, y le pide que ella sea quién gobierne el país. Amane les comenta que no sabe de política, pero le dicen que él y otros más se encargaran de ellos, después de todo ellos gobernaban. Habían sido ellos quienes atacaron Yako, su hermano solo lo estaban controlando aunque se había opuesto a muchas cosas y ahora querían eliminarlo, evidentemente ella se negó, pero querían obligarla, más Kei llegó a tiempo y le salvó.

De ahí dependiendo puede haber un final malo o bueno, en el malo él pierde y es obligado a irse a otro país, esperando a volver a verse algún día. En el bueno él gana, las cosas quedan a cargo de un tipo y ella le acompaña a su país para reconstruirlo.

**Supuestamente la vajilla de plata se empañaba con comida envenenada.

*CONCLUSIÓN*

Primero el complemento de ellos:

Me gusta que los dos sean tranquilos, les gusta leer e informarse, tercos, además de que los dos padecían de soledad lo que hizo que hubiera un poco más de comprensión entre ellos. Sin olvidar que los dos tienden a apenarse rápido.

Los dos tienen un lado infantil ya que no convivieron mucho con otros niños durante un tiempo, y cuando sacan ese lado, se comprenden el uno al otro, siendo Kei algo más burlón al respecto.

Sobre las cosas contrarias, Kei es un chico estudioso y aunque a ella no le molesta estudiar, tiende más a hacer cosas divertidas o que tenga que ver con socializar.

Amane tiende a ser muy emocional y a pesar de que Kei también lo es, prefiere guardar sus emociones para hacer sentir mejor a ella, aún sea por medio de bromas. Pero cuando él se pone de emocional, Amane está ahí para escucharle e intentar ayudarle.

Kei era celoso (aunque intentase ocultarlo de manera graciosa) y Amane lo contrario, siendo bastante tranquila al respecto.

Al haber más cercanía entre ellos, siempre tenían presente la felicidad del otro y se esforzaban por tal felicidad. Además, les gustaba verse sonreír.

Resumiendo su relación, me agradó que no todo iniciara bien al comienzo. Él intentando alejarse de ella por ser pariente del tipo que odiaba y además tratándola mal, y ella que solo veía a alguien frío (además que a pesar del trato, ella no se quedaba callada). Con el tiempo, Amane empezó a gustarle el entusiasmo que él manejaba cuando le gustaba algo y Kei notó que no era como el hermano que odiaba.

Y aunque al principio Kei era amable con ella porque le agradaba, empezó a acercarse más después de enterarse de lo que pasó Amane y su madre. Sin dejar de lado que a ella le gustaba saber que los dos tenían cosas en común. Además, los dos reconocieron que gracias a la compañía del otro, dejaron de sentirse solos.

La mejor parte fue cuando se enteraron que habían estado comprometidos, en especial por Kei que tanto quería a su familia y país, dejándose llevar en ese momento por lo que estaba diciendo el hermano.

También me gustó que Amane fuera responsable, pues aún cuando él le pidió si quería ir con ella se lo pensó, pues aunque lo quería, no podía dejar a su suerte el país en el que se encontraba y el hecho de que él respetara su decisión, fuera Amane o no con él.

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